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Video de la semana

26 ene 2009

El 'factor Dios'

Por José Saramago
Diario El País
18 de septiembre de 2001




En algún lugar de la India. Una fila de piezas de artillería en posición. Atado a la boca de cada una de ellas hay un hombre. En primer plano de la fotografía, un oficial británico levanta la espada y va a dar orden de disparar. No disponemos de imágenes del efecto de los disparos, pero hasta la más obtusa de las imaginaciones podrá 'ver' cabezas y troncos dispersos por el campo de tiro, restos sanguinolentos, vísceras, miembros amputados. Los hombres eran rebeldes. En algún lugar de Angola. Dos soldados portugueses levantan por los brazos a un negro que quizá no esté muerto, otro soldado empuña un machete y se prepara para separar la cabeza del cuerpo. Esta es la primera fotografía. En la segunda, esta vez hay una segunda fotografía, la cabeza ya ha sido cortada, está clavada en un palo, y los soldados se ríen. El negro era un guerrillero. En algún lugar de Israel. Mientras algunos soldados israelíes inmovilizan a un palestino, otro militar le parte a martillazos los huesos de la mano derecha. El palestino había tirado piedras. Estados Unidos de América del Norte, ciudad de Nueva York. Dos aviones comerciales norteamericanos, secuestrados por terroristas relacionados con el integrismo islámico, se lanzan contra las torres del World Trade Center y las derriban. Por el mismo procedimiento un tercer avión causa daños enormes en el edificio del Pentágono, sede del poder bélico de Estados Unidos. Los muertos, enterrados entre los escombros, reducidos a migajas, volatilizados, se cuentan por millares.
Las fotografías de India, de Angola y de Israel nos lanzan el horror a la cara, las víctimas se nos muestran en el mismo momento de la tortura, de la agónica expectativa, de la muerte abyecta. En Nueva York, todo pareció irreal al principio, un episodio repetido y sin novedad de una catástrofe cinematográfica más, realmente arrebatadora por el grado de ilusión conseguido por el técnico de efectos especiales, pero limpio de estertores, de chorros de sangre, de carnes aplastadas, de huesos triturados, de mierda. El horror, escondido como un animal inmundo, esperó a que saliésemos de la estupefacción para saltarnos a la garganta. El horror dijo por primera vez 'aquí estoy' cuando aquellas personas se lanzaron al vacío como si acabasen de escoger una muerte que fuese suya. Ahora, el horror aparecerá a cada instante al remover una piedra, un trozo de pared, una chapa de aluminio retorcida, y será una cabeza irreconocible, un brazo, una pierna, un abdomen deshecho, un tórax aplastado. Pero hasta esto mismo es repetitivo y monótono, en cierto modo ya conocido por las imágenes que nos llegaron de aquella Ruanda- de-un-millón-de-muertos, de aquel Vietnam cocido a napalm, de aquellas ejecuciones en estadios llenos de gente, de aquellos linchamientos y apaleamientos, de aquellos soldados iraquíes sepultados vivos bajo toneladas de arena, de aquellas bombas atómicas que arrasaron y calcinaron Hiroshima y Nagasaki, de aquellos crematorios nazis vomitando cenizas, de aquellos camiones para retirar cadáveres como si se tratase de basura. Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios. Ya se ha dicho que las religiones, todas ellas, sin excepción, nunca han servido para aproximar y congraciar a los hombres; que, por el contrario, han sido y siguen siendo causa de sufrimientos inenarrables, de matanzas, de monstruosas violencias físicas y espirituales que constituyen uno de los más tenebrosos capítulos de la miserable historia humana. Al menos en señal de respeto por la vida, deberíamos tener el valor de proclamar en todas las circunstancias esta verdad evidente y demostrable, pero la mayoría de los creyentes de cualquier religión no sólo fingen ignorarlo, sino que se yerguen iracundos e intolerantes contra aquellos para quienes Dios no es más que un nombre, nada más que un nombre, el nombre que, por miedo a morir, le pusimos un día y que vendría a dificultar nuestro paso a una humanización real. A cambio nos prometía paraísos y nos amenazaba con infiernos, tan falsos los unos como los otros, insultos descarados a una inteligencia y a un sentido común que tanto trabajo nos costó conseguir. Dice Nietzsche que todo estaría permitido si Dios no existiese, y yo respondo que precisamente por causa y en nombre de Dios es por lo que se ha permitido y justificado todo, principalmente lo peor, principalmente lo más horrendo y cruel. Durante siglos, la Inquisición fue, también, como hoy los talibán, una organización terrorista dedicada a interpretar perversamente textos sagrados que deberían merecer el respeto de quien en ellos decía creer, un monstruoso connubio pactado entre la Religión y el Estado contra la libertad de conciencia y contra el más humano de los derechos: el derecho a decir no, el derecho a la herejía, el derecho a escoger otra cosa, que sólo eso es lo que la palabra herejía significa.
Y, con todo, Dios es inocente. Inocente como algo que no existe, que no ha existido ni existirá nunca, inocente de haber creado un universo entero para colocar en él seres capaces de cometer los mayores crímenes para luego justificarlos diciendo que son celebraciones de su poder y de su gloria, mientras los muertos se van acumulando, estos de las torres gemelas de Nueva York, y todos los demás que, en nombre de un Dios convertido en asesino por la voluntad y por la acción de los hombres, han cubierto e insisten en cubrir de terror y sangre las páginas de la Historia. Los dioses, pienso yo, sólo existen en el cerebro humano, prosperan o se deterioran dentro del mismo universo que los ha inventado, pero el `factor Dios´, ese, está presente en la vida como si efectivamente fuese dueño y señor de ella. No es un dios, sino el `factor Dios´ el que se exhibe en los billetes de dólar y se muestra en los carteles que piden para América (la de Estados Unidos, no la otra...) la bendición divina. Y fue en el `factor Dios´ en lo que se transformó el dios islámico que lanzó contra las torres del World Trade Center los aviones de la revuelta contra los desprecios y de la venganza contra las humillaciones. Se dirá que un dios se dedicó a sembrar vientos y que otro dios responde ahora con tempestades. Es posible, y quizá sea cierto. Pero no han sido ellos, pobres dioses sin culpa, ha sido el `factor Dios´, ese que es terriblemente igual en todos los seres humanos donde quiera que estén y sea cual sea la religión que profesen, ese que ha intoxicado el pensamiento y abierto las puertas a las intolerancias más sórdidas, ese que no respeta sino aquello en lo que manda creer, el que después de presumir de haber hecho de la bestia un hombre acabó por hacer del hombre una bestia.
Al lector creyente (de cualquier creencia...) que haya conseguido soportar la repugnancia que probablemente le inspiren estas palabras, no le pido que se pase al ateísmo de quien las ha escrito. Simplemente le ruego que comprenda, con el sentimiento, si no puede ser con la razón, que, si hay Dios, hay un solo Dios, y que, en su relación con él, lo que menos importa es el nombre que le han enseñado a darle. Y que desconfíe del `factor Dios´. No le faltan enemigos al espíritu humano, mas ese es uno de los más pertinaces y corrosivos. Como ha quedado demostrado y desgraciadamente seguirá demostrándose.

15 ene 2009

Matt Groening: “Antes de crear a Los Simpson mi vida era miserable

Su paso de animador underground en Los Ángeles a creador de uno de los espectáculos animados más admirados e influyentes en la historia de la televisión forma parte de su leyenda. Matt Groening empezó a escribir en 1977 la tira cómica Life in Hell, una historia de culto donde se contaban las aventuras de unos conejos neuróticos. James L. Brooks vio la tira y le pidió un pequeño corto para su espectáculo televisivo, The Tracey Ullman. Groening escribió Los Simpson en quince minutos y así empezó una de las series de más éxito.
Hoy, veinte años después de aquel episodio, Groening ve cumplido su sueño de ver a sus criaturas en la pantalla grande. Homero, Bart, Lisa, Marggie y los habitantes del pueblo de Springfield aterrizan en los cines de todo el mundo en Los Simpson: la película, en un estreno mundial que busca evitar a los piratas de Internet. La entrevista transcurre en el mismo estudio donde cada se mana los guionistas deliberan las nuevas aventuras de la serie.

Se dice pronto: veinte años.
Veinte años siendo absolutamente feliz. Mi relación con Los Simpson es como hacer el amor con un perro. Hay muchos lametazos entre nosotros, pero estoy seguro de que en cualquier momento me puede morder. Yo juzgo mi vida por lo miserable que solía ser antes de crear estos personajes y la tranquilidad con la que vivo desde que esa familia aterrizó en mi vida.

Su desesperación por pagar la renta le llevó a crear unos dibujos basados en sus vivencias familiares.
No están basados estrictamente en mi familia. No me hubieran dejado volver a mi casa si hubiera sido así. Los Simpson representan una familia en cualquier lugar, el contrapunto de La familia Costby que estaban tan de moda cuando salieron los míos. Siempre he sido seguidor de las comedias de situación. Crecí con Ozzie and Harriet, Life of Reilly, Sergeant Bilko, Dobie Gillis, shows de los últimos años cincuenta. Dejé de ver televisión en los setenta. Creo que una de las razones del éxito de Los Simpson es que el público ha olvidado lo mucho que disfrutaban con esas viejas comedias.

¿Cree que la televisión ha mejorado desde entonces?
Sí. Creo que estamos viviendo la época de oro de la televisión. Desde el punto de vista artístico están ocurriendo mejores cosas en la televisión que en el cine. Me gustaría tener más tiempo libre para ver más espectáculos en la pequeña pantalla porque, hoy en día, hay series muy buenas. Sólo con lo que ocurre en la animación televisiva estoy sorprendido. Cuando era joven había muy pocos estudios haciendo animación y era sólo para los niños. Hoy la animación es cada vez mejor y más barata. Espero que esto se convierta en una moda y que, con el éxito de Los Simpson, cada vez haya más espectáculos de animación en la tele, y no sólo para los pequeños de la casa.

¿Cómo es que le puso ‘Homero’ a su hijo?
Bueno, también es el nombre de mi padre. El pequeño nació cuando decidí crear la serie y pensé que si le daba a un personaje animado el nombre de mi padre, debía ponérselo también a mi hijo para que no sintiera que me estaba burlando de su nombre. Mi hijo, en su vida diaria, utiliza otro nombre, pero está orgulloso de ser Homero. Siempre que se gradúa en el colegio o acepta un premio, utiliza este nombre.

¿Por qué se decidió a hacer la película?
Siempre quisimos realizar una película. Desde el principio. Llevamos veinte años haciendo la serie y nos costaba encontrar tiempo.

¿Le gustó el guión?
Sí. Ha sido un esfuerzo que me ha costado parir. Ahora quiero construir mi propio estudio, algo parecido a Pixar, pero con dibujos realizados artesanalmente. Veremos si este filme me ayuda a hacer mi sueño realidad.

Hay una escena en la que Homero es llamado a presentarse al ejército. ¿Será una película polémica?
Los Simpson son, de por sí, un espectáculo político. La película va a ser también política. Hay política en todo lo que hacemos.

Supongo que nunca pensó que estos dibujos animados podrían durar veinte años en televisión y convertirse en el programa estrella de la cadena Fox TV en América.
Siempre estuve convencido de que iba a ser un éxito, porque desde niño echaba de menos un show como éste en la televisión. Los Simpson es la serie que yo quería ver en la pequeña pantalla. Por eso la inventé. Hemos creado cuatrocientos episodios. Todo un éxito.

¿Alguna vez se harán ‘Los Simpson’ con computadora, como las nuevas películas animadas de Pixar?
La animación pura y dura me molesta. Siempre he querido superar la calidad de los personajes, pero ahora estoy tan acostumbrado a su humanidad, que tengo que dibujarlos a mano. Pero mi amor por ellos no me ciega y utilizamos la tecnología en la serie. En esta película hemos coloreado todo con la computadora y muchas escenas están realizadas con ella. Los personajes, insisto, los hago a mano.

¿Le gustaría ver envejecer a los personajes?
Están dibujados con pocas líneas. No queremos añadirles arrugas. Eso significaría más lápiz en mi vida (risas). Homero tiene dos pelos en su cabeza. Si tuviera tres, tendría que añadir millones de líneas a los dibujos que hemos hecho durante años. No creo que envejezcan nunca.

¿Cuánto tiempo durará la serie?
Algunas veces pienso que podría durar para siempre mientras los actores que ponen sus voces estén disponibles, pero en otras ocasiones me siento más deprimido y creo que estamos más cerca del final que de cumplir otros veinte años.
Angélica Martínez / Los Ángeles

14 ene 2009

San Ignacio un pueblo un lugar

Sin invitación a una fiesta

El cumpleaños de quince de una chica fue el lugar de encuentro de buena parte de la juventud del municipio misionero. Un salón de fiestas improvisado, porque generalmente suele ser un bar, fue decorado con algunas guirnaldas que daban aun más color que el de la tierra colorada, tierra que manchó la ropa de la cumpleañera y del resto de los invitados.
La música permitía dialogar sin levantar demasiado el timbre de voz y la juventud llamada “gurisada” bailó hasta que se prendieron las luces. La música fue similar a la que se escucha por Buenos Aires, con algunas variantes, como por ejemplo la Lambada y el chamamesito, donde los adultos demostraron que también bailan y le sacaron el polvo al piso.
Un grupo de floggers, que contaron que no tenían fotolog, bailaban el paso que los caracteriza como si estuvieran en la puerta del Abasto, pero sin Abasto. Sin resquemor, los chicos vestidos con chupines, continuaron bailado cumbia, reggeton, cuarteto y algún rock nacional.
El cumpleaños fue el único ruido que rompió el silencio del pueblo que se esconde bajo la selva misionera, donde 12 mil aborígenes fueron convertidos al Catolicismo por los padres jesuitas. Actualmente quedan restos de una civilización diseñada por jesuitas y construida por manos Guaraníes, la Runinas de la Reducción de San Ignacio, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.

30 dic 2008

"El periodismo libre es un factor de contrapoder"

Entrevista a Nelson Castro
La sociedad debe preocuparse más por saber qué ocurre con los medios de comunicación. Así como existe un crítico de arte, debería existir uno que analice a la prensa. El desafío más importante, preservar la credibilidad.

El periodista Nelson Castro advierte que el periodista que actúa con honestidad es presa de la intolerancia del poder. Pero sostiene que "hay necesidad por parte de muchos sectores del periodismo de hacer una autocrítica porque también el periodismo algo tuvo que ver en lo que pasó en Argentina".

- Desde el año 1984 hasta la fecha, ¿cómo ha sido la relación entre los medios de comunicación y los distintos gobiernos nacionales?
La mía en particular, mala con todos los gobiernos. Y en general siempre las relaciones del periodismo que actúa con honestidad y el poder es una situación de tensión. El periodismo libre e independiente constituye un factor de contrapoder. No porque esté contra el poder, sino porque el poder tiende a ser hegemónico, expansivo, intolerante. El que tiene poder quiere tenerlo cada vez más, que no se lo dispute nadie y le cuesta compartirlo con nosotros. Y el periodismo libre, en general, no es hegemónico, siempre busca el pluralismo, siempre busca la opinión distinta a la que uno incluso tiene. Y obviamente esto genera una situación de tensión permanente entre el periodista que actúa de esta manera y el poder.

- Y para los periodistas, ¿cuáles son los desafíos que se plantean en ese escenario?
Hoy, muchísimos... porque a veces el periodista que actúa con honestidad es presa de la intolerancia del poder, pero también de lo que está pasando en el medio donde trabaja. Puede que trabaje para un medio que actúa en forma honesta y más allá de tener su línea editorial, que es total y absolutamente lícito, actúa en pos de un interés meramente periodístico o para el medio que actúa en pos de otros intereses. Esto afecta mucho la tarea del periodista.

- ¿Y cuál es el grupo de mayor presión? ¿El gobierno o la empresa?
Hoy en la Argentina es difícil, porque hay un poder tanto nacional como provincial. En cuanto al poder provincial -hablo prácticamente de todas las provincias, lo cual implica a todos los poderes políticos-, son con la prensa altamente intolerantes y se manejan a través de la publicidad oficial, que se ha transformado en un instrumento, así como antes era la clausura de un medio.

- ¿Le preocupa la concentración de los holdings, los grandes medios?
Sí, por supuesto. Esto es una cosa rara. Me preocupa el tema de las propiedades de los medios en Argentina. Eso de todo lo que pasa a nivel de las provincias en esta situación de acción del poder político asociado a los grupos económicos que se han lanzado a la búsqueda de la propiedad de los medios. Esto es algo muy muy malo y muy peligroso.

- ¿Por qué cree que muchos de los políticos argentinos hacen política a través de los medios de comunicación?
Porque descubrieron en la década del '90 el poder de los medios. Por lo tanto, hoy el poder se ha lanzado tras los medios porque lo toma como instrumento de poder y esto es peligroso que suceda sobre todo en un país como la Argentina, donde el tema de los medios y, sobre todo, los medios radioelectrónicos, la televisión, no están adecuadamente regulados por ley. Entonces, hoy como fenómeno, algunos brutalmente expuestos como San Luis, donde los Rodríguez Saá controlan los diarios y demás, otros se dan como en Salta donde los Romero ya eran propietarios del Tribuno y después lo completaron con otros medios, y otros en donde un poco más camuflados, pero estructuras o personeros afines al poder, son los propietarios de los medios de comunicación (...)

- ¿Cómo resolvemos esa situación?
Es un elemento muy delicado que va a ser muy difícil de solucionar porque como no hay voluntad, las estructuras políticas no tienen ninguna interés en ceder sobre esto; desandar el camino va ser muy difícil.

- ¿Usted comparte la idea de Ramonet de que hay que construir un quinto poder con la participación de la ciudadanía para ejercer como un contrapoder de los medios?
Sí. Comparto esta visión y precisamente pensando en esta visión de Ramonet es que habitualmente lo digo mucho en mis conferencias. Digo la sociedad que en general se ocupa del tema de la actividad política, con sus más y con sus menos, pero hoy se preocupa por ver cómo actúa el poder político, tal vez por el fenómeno de la corrupción dentro de la política, qué pasa con algunos fenómenos del comportamiento del poder económico y demás, sobre los medios es una cosa casi vedada. Y la sociedad debe comenzar a preocuparse por ver qué es lo que pasa con los medios (...)

- ¿Usted sufrió presiones?
No, nunca, jamás. Pero reconozco que es un privilegio del cual hoy gozamos muy pocos periodistas en la Argentina (...).

- ¿Qué criticaría de los medios en cuanto a la construcción de la noticias, en cuanto al rigor periodístico?
Creo que hay una gran irregularidad de estándares de profesionalidad originados, primero, en la crítica de aquellos medios que en realidad no son medios, sino instrumentos de estructuras de poder. Esto es un primer punto. Porque esto te condiciona mucho. También soy crítico de lo que pasa con los estándares de profesionalidad de los periodistas. Hay periodistas muy buenos y periodistas muy malos. Y hay a veces errores de manejo profesional muy fuertes. Lo que me preocupa es la falta de rigurosidad para el chequeo de las fuentes, es un mal de muchos periodistas.

- ¿Qué pasa con los favores que reciben los periodistas por parte de los gobiernos?
Todos. Cuando vos aceptaste ese favor perdiste tu independencia. Porque además el poder te lo cobra inmediatamente. Así que sin dudas esto es pero un regla fundamental. Diría que esto es como la virginidad, cuando la perdés, la perdiste. Alerto muchísimo a los periodistas de esto. Creo que hay que ser muy riguroso con este manejo de las normas de relacionarse con el poder.

- ¿Se puede hacer periodismo de periodistas como ha ocurrido en algunos casos?
(...) Sería total y absolutamente necesario, ¿por qué vamos a escapar nosotros a ser sujetos de la información periodística? Pero eso debería ser hecho por gente distinta. Debería opinar de lo que yo hago o de lo que hacen otros colegas de mi mismo rubro alguien que sea un observador. Así como existe el crítico de arte, debería existir uno de los periodistas.

- ¿Cuáles son los desafíos para los medios de comunicación y para los periodistas?
(...) El desafío es de persistir en la necesidad de resguardar la credibilidad. Porque en la medida que resguardemos la credibilidad vamos a tener poder que nos va a dar la sociedad, porque nuestro poder emana de la sociedad. Nuestro poder se produce cuando la gente lee nuestros artículos, ve o escucha nuestros programas.

Diciembre 2004 - Jorge Villalobos

La siesta de los martes

Por García Márquez

El tren salió del trepidante corredor de rocas bermejas, penetró en las plantaciones de banano, simétricas e interminables, y el aire se hizo húmedo y no se volvió a sentir la brisa del mar. Una humareda sofocante entró por la ventanilla del vagón. En el estrecho camino paralelo a la vía férrea había carretas de bueyes cargadas de racimos verdes. Al otro lado del camino, en intempestivos espacios sin sembrar, había oficinas con ventiladores eléctricos, campamentos de ladrillos rojos y residencias con sillas y mesitas blancas en las terrazas entre palmeras y rosales polvorientos. Eran las once de la mañana y todavía no había empezado el calor.
-Es mejor que subas el vidrio-dijo la mujer-. El pelo se te va a llenar de carbón.
La niña trató de hacerlo pero la ventana estaba bloqueada por el óxido.
Eran los únicos pasajeros en el escueto vagón de tercera clase. Como el humo de la locomotora siguió entrando por la ventanilla, la niña abandonó el puesto y puso en su lugar los únicos objetos que llevaban: una bolsa de material plástico con cosas de comer y un ramo de flores envuelto en papel de periódicos. Se sentó en el asiento opuesto, alejada de la ventanilla, de frente a su madre. Ambas guardaban un luto riguroso y pobre.
La niña tenia doce años y era la primera vez que viajaba. La mujer parecía demasiado vieja para ser su madre, a causa de las venas azules en los párpados y del cuerpo pequeño, blando y sin formas, en un traje cortado como una sotana. Viajaba con la columna vertebral firmemente apoyada contra el espaldar del asiento, sosteniendo en el regazo con ambas manos una cartera de charol desconchado. Tenía la serenidad escrupulosa de la gente acostumbrada a la pobreza.
A las doce había empezado el calor. El tren se detuvo diez minutos en una estación sin pueblo para abastecerse de agua. Afuera, en el misterioso silencio de las plantaciones, la sombra tenía un aspecto limpio. Pero el aire estancado dentro del vagón olía a cuero sin curtir. El tren no volvió a acelerar. Se detuvo en dos pueblos iguales, con casas de madera pintadas de colores vivos. La mujer inclinó la cabeza y se hundió en el sopor. La niña se quitó los zapatos. Después fue a los servicios sanitarios a poner en agua el ramo de flores muertas.
Cuando volvió al asiento la madre le esperaba para comer. Le dio un pedazo de queso, medio bollo de maíz y una galleta dulce, y sacó para ella de la bolsa de material plástico una ración igual. Mientras comían, el tren atravesó muy despacio un puente de hierro y pasó de largo por un pueblo igual a los anteriores, sólo que en éste había una multitud en la plaza. Una banda de músicos tocaba una pieza alegre bajo el sol aplastante. Al otro lado del pueblo en una llanura cuarteada por la aridez, terminaban las plantaciones.
La mujer dejó de comer.
-Ponte los zapatos-dijo.
La niña miró hacia el exterior. No vio nada más que la llanura desierta por donde el tren empezaba a correr de nuevo, pero metió en la bolsa el último pedazo de galleta y se puso rápidamente los zapatos. La mujer le dio la peineta.
-Péinate -dijo.
El tren empezó a pitar mientras la niña se peinaba. La mujer se secó el sudor del cuello y se limpió la grasa de la cara con los dedos. Cuando la niña acabó de peinarse el tren pasó frente a las primeras casas de un pueblo más grande pero más triste que los anteriores.
-Si tienes ganas de hacer algo, hazlo ahora -dijo la mujer-. Después, aunque te estés muriendo de sed no tomes agua en ninguna parte. Sobre todo, no vayas a llorar.
La niña aprobó con la cabeza. Por la ventanilla entraba un viento ardiente y seco, mezclado con el pito de la locomotora y el estrépito de los viejos vagones. La mujer enrolló la bolsa con el resto de los alimentos y la metió en la cartera. Por un instante, la imagen total del pueblo, en el luminoso martes de agosto, resplandeció en la ventanilla. La niña envolvió las flores en los periódicos empapados, se apartó un poco más de la ventanilla y miró fijamente a su madre. Ella le devolvió una expresión apacible. El tren acabó de pitar y disminuyó la marcha. Un momento después se detuvo.
No había nadie en la estación. Del otro lado de la calle, en la acera sombreada por los almendros, sólo estaba abierto el salón de billar. El pueblo flotaba en calor. La mujer e y la niña descendieron del tren, atravesaron la estación abandonada cuyas baldosas empezaban a cuartearse por la presión de la hierba, y cruzaron la calle hasta la acera de sombra.
Eran casi las dos. A esa hora, agobiado por el sopor, el pueblo hacía la siesta. Los almacenes, las oficinas públicas, la escuela municipal, se cerraban desde las once y no volvían a abrirse hasta un poco antes de las cuatro, cuando pasaba el tren de regreso. Sólo permanecían abiertos el hotel frente a la estación, su cantina y su salón de billar, y la oficina del telégrafo al lado de la plaza. Las casas, en su mayoría construidas sobre el modelo de la compañía bananera, tenían las puertas cerradas por dentro y las persianas bajas. En algunas hacía tanto calor que sus habitantes almorzaban en el patio. Otros recostaban un asiento a la sombra de los almendros y hacían la siesta sentados en plena calle.
Buscando siempre la protección de los almendros, la mujer y la niña penetraron en el pueblo sin perturbar la siesta. Fueron directamente a la casa cural. La mujer raspó con la uña la red metálica de la puerta, esperó un instante y volvió a llamar.
-Necesito al padre -dijo.
-Ahora está durmiendo.
-Es urgente -insistió la mujer.
-Sigan -dijo, y acabó de abrir la puerta.
La mujer de la casa las condujo hasta un escaño de madera y les hizo señas de que se sentaran. La puerta del fondo se abrió y esta vez apareció el sacerdote limpiando los lentes con un pañuelo.
-Que se les ofrece? -preguntó.
-Las llaves del cementerio -dijo la mujer.
-Con este calor -dijo-. Han podido esperar a que bajara el sol. La mujer movió la cabeza en silencio. El sacerdote pasó del otro lado de la baranda, extrajo del armario un cuaderno forrado de hule, un plumero de palo y un tintero, y se sentó a la mesa. El pelo que le faltaba en la cabeza le sobraba en las manos.
-Que tumba van a visitar? -preguntó.
-La de Carlos Centeno -dijo la mujer.
-Quién?
-Carlos Centeno -repitió la mujer.
El padre siguió sin entender.
-Es el ladrón que mataron aquí la semana pasada -dijo la mujer en el mismo tono-. Yo soy su madre.
-De manera que se llamaba Carlos Centeno -murmuró el padre cuando acabó de escribir.
-Centeno Ayala -dijo la mujer-. Era el único barón.
-Firme aquí.
La mujer garabateó su nombre, sosteniendo la cartera bajo la axila. La niña recogió las flores, se dirigió a la baranda arrastrando los zapatos y observó atentamente a su madre.
El párroco suspiró.
-Nunca trató de hacerlo entrar por el buen camino?
La mujer contestó cuando acabó de firmar.
-Era un hombre muy bueno.
El sacerdote miró alternativamente a la mujer y a la niña y comprobó con una especie de piadoso estupor que no estaban a punto de llorar.
La mujer continuó inalterable:
-Yo le decía que nunca robara nada que le hiciera falta a alguien para comer, y él me hacía caso. En cambio, antes, cuando boxeaba, pasaba tres días en la cama postrado por los golpes.
-Se tuvo que sacar todos los dientes -intervino la niña.
-Así es-confirmó la mujer-. Cada bocado que comía en ese tiempo me sabía a los porrazos que le daban a mi hijo los sábados a la noche.
-La voluntad de Dios es inescrutable -dijo el padre.
Desde antes de abrir la puerta de la calle el padre se dio cuenta de que había alguien mirando hacia adentro, las narices aplastadas contra la red metálica. Era un grupo de niños. Cuando la puerta se abrió por completo los niños se dispersaron. Suavemente volvió a cerrar la puerta.
-Esperen un minuto -dijo, sin mirar a la mujer.
Su hermana apareció en la puerta del fondo, con una chaqueta negra sobre la camisa de dormir y el cabello suelto en los hombros. Miró al padre en silencio.
-Qué fue? -preguntó el.
-La gente se ha dado cuenta -murmuró su hermana.
-Es mejor que salgan por la puerta del patio -dijo el padre.
-Es lo mismo -dijo su hermana-. Todo el mundo está en las ventanas.
La mujer parecía no haber comprendido hasta entonces. Trató de ver la calle a través de la red metálica. Luego le quitó el ramo de flores a la niña y empezó a moverse hacia la puerta. La niña siguió.
-Esperen a que baje el sol -dijo el padre.
-Se van a derretir -dijo su hermana, inmóvil en el fondo de la sala-. Espérense y les presto una sombrilla.
-Gracias -replicó la mujer-. Así vamos bien.
Tomó a la niña de la mano y salió a la calle.

28 dic 2008

Túneles secretos debajo de Buenos Aires


Mucho es lo que se ha dicho y en verdad poco lo que verdaderamente se sabe acerca de la existencia de los túneles que corren debajo de la Ciudad de buenos Aires. Muchos de ellos han sido localizados en los barrios de Montserrat y de San Telmo, pero se cree que había uno que llegaría hasta la Recoleta.

Infinitas son las preguntas que podrían hacerse. El misterio muestra sólo uno de sus rostros. Se aventuran hipótesis sobre el destino que se les daba en la época de la colonia. ¿Quién habrá sido el que ideó su construcción? ¿En qué momento fueron excavados? ¿Con qué motivos?. Aún hoy el tema no está claro. Hay algunos historiadores que han negado su existencia, mientras muchos otros han tenido oportunidad de visitarlos y estudiarlos.

Parece ser que estos túneles formaban una red que unía las iglesias, los edificios públicos y el Fuerte, que estaba constituida por dos que corrían de sur a norte y uno que lo hacía de este a oeste. Habían sido excavados a cinco metros de profundidad directamente en la tosca, con zapa, y se presume que la fecha de construcción data de los siglos XVII y XVIII.

No pocas opiniones señalan como probable que los hayan construido como medio de defensa. Y esto es posible, si pensamos que una ciudad como Buenos Aires, codiciada por piratas y corsarios, no tuviera más que un fuerte para protegerse. También puede pensarse que, tal vez, las autoridades españolas prefirieran el río como defensa, con sus grandes bajantes, o acaso escogieran los túneles que, por otra parte, eran muy comunes en Europa, para poder comunicarse rápidamente con los puntos estratégicos de toda la ciudad.

También se ha dicho que los túneles estaban destinados a guardar mercaderías que entraban de contrabando. Se sabe que esta actividad se había convertido casi en una institución en el Río de la Plata, y participaban de ella los comerciantes y las autoridades inclusive.

Con el tiempo y el desarrollo de los centros urbanos, la paulatina instalación de sistemas eléctricos y sanitarios, y la construcción de cimientos de nuevos edificios, gran parte de estos valiosos testimonios arqueológicos se fueron perdiendo.

En el año 1983 se realizó la puesta en valor y consolidación de tres pequeños tramos, que se dirigen, uno hacia el sudeste, otro hacia el este y el tercero hacia el oeste.


Fuente: http://www.manzanadelasluces.gov.ar

27 dic 2008

Políticas de género en democracia

La titular del Instituto Nacional contra la discriminación la xenofobia y el rasismo (INADI), María José Lubertino, acompañó el proyecto para reformar la ley de radiodifusión que presentó la diputada Silvia Vásquez en la cámara de Diputados y realizó un balance de los 25 años de democracia.

Por Matías Benítez

¿Por qué es importante cambiar la ley de radiodifusión?

El proyecto de reforma de la ley de radiodifusión que presentó la diputada Silvia Vázquez es para cambiar la ley de la dictadura y pasar a una ley de la democracia. Es muy importante porque en el plan nacional contra la discriminación dice expresamente que las cooperativas deben estar incluidas en igualdad de condiciones con las empresas privadas respecto a la posibilidad de obtener aire, emisiones de radio. Por otro lado nosotros vemos en la cotidianeidad toda la violación a los principios que comenten los medios. Ahora tenemos citado al conductor del programa Show Match, Marcelo Tinelli, por las discriminaciones a las mujeres, a las personas con discapacidad, a los obesos. Esto es una sucesión de situaciones de discriminación y obviamente la constitución ampara que no haya censura previa, pero también ampara el principio de la discriminación. Debe haber una reglamentación y un marco legal para fijar las pautas éticas y jurídicas, para que no se cometan actos de discriminación en los medios.

Respecto a la mujer en la política ¿Cuál fue el papel de la mujer en los 25 años de democracia?
Sumamente relevante. Debemos en gran media a las abuelas y madres de Plaza de Mayo por mantener el fuego vivo de la democracia y las libertades individúameles durante la dictadura militar. Ellas fueron artífices para que llegáramos a diciembre del 83. Yo también soy parte del aluvión de la primavera democrática que se afilia a la política en el 82 y 83 para garantizar que Raúl Alfonsín llegara a la presidencia de la Nación. En ese momento, cuando no se hacia política, éramos más mujeres que varones. Las mujeres luchamos para entrar en instituciones de la política. Nos costó años lograr el cupo femenino. Ahora que tenemos, por suerte, importante cantidad de mujeres en el parlamento, diputados y cenadores, también se multiplicó en muchas provincias; son muy pocas las provincias que no cuentan con la ley de cupo femenino. Además se logró modificar muchas leyes gracias a la presencia de mujeres en el parlamento: logramos avances en leyes importantes como las de salud sexual y reproductiva, la de violencia, y en la constituyente en el 94 la presencia de mujeres fue decisiva para incluir los temas de derechos humanos, medio ambiente y los indígenas, estos temas fueron planteados por mujeres.

¿Cuáles fueron las frustraciones en 25 años?
Hay frustraciones en que se haya ido Alfonsín antes de finalizar su mandato, la frustración de la Alianza, el desastre del menemismo durante diez años donde el retrocesos llegó a niveles de inequidad y exclusión inusitados. El menemismo significó un cambio en la cultura, la cultura de la xenofobia, el rasismo y desprecio del que no tiene. Hay un lento reconstruir de la democracia por parte de Néstor Kirchner, donde se volvió a pensar en la política de otra manera y con ilusiones. Ahora una presidenta que es importante porque implica un cambio simbólico, pero no necesariamente garantiza que haya cambiado todo. Por eso nosotros decimos que en la evaluación de la gestión de la presidenta Cristina Fernández hay prejuicios y hay discriminación.

“Stanley Kubrick era un satírico más que un humanista”

Refrito de entrevistas a Malcom McDowell

El actor Malcom McDowell, más conocido por su papel de Alex en la Naranja Mecánica, concedió varias entrevistas donde habló de la película que lo convirtió en un icono de la juventud de la década del 70.

Por Matías Benitez



En la ficción Alex De Large era el líder de una pandilla de delincuentes juveniles. Tenía una personalidad carismática y perversa y una vida llena de excesos. Ese mismo papel estuvo a punto de protagonizarlo Mick Jagger.
A Clockwork Orange o La Naranja Mecánica es una novela escrita por Anthony Burgess y luego fue llevada al cine dirigida por Stanley Kubrick.
“Stanley Kubrick creó una de las más extraordinarias piezas que probablemente nunca voy a hacer en la pantalla o en cualquier otro medio. Fue una experiencia extraordinaria, una de las cosas que sólo se hacen una vez en la vida”, recordó el actor británico al director de La Naranja Mecánica y continuó: “Era una increíble pieza de lo escrito por Anthony Burgess. Sin Anthony Burgess, no habría existido La naranja mecánica, por supuesto”.
McDowell definió a La Naranja Mecánica como “una comedia de humor negro”, sin embargo analizó: “La película también es consciente de la sociedad y hace comentarios sociales. Por supuesto, todo es un tema subyacente sobre la libertad de elegir. De eso se trata. Y es brillante porque hace que el héroe, o antihéroe, se encuentre en el centro de todo lo inmoral. Eso es un dilema”.
El estreno no fue bien recibido por la crítica y no se exhibió en Inglaterra hasta después de la muerte de Kubrick, en 1999. McDowell consideró que la película fue atacada enérgicamente por el tipo de elemento liberal que contenía.
Respecto a una escena muy recordada, donde el protagonista canta “Singin' in the Rain” (Cantando bajo la lluvia) el actor reconoció que improvisó esa secuencia, “Yo empecé a bailar, a patear, a golpear y a cantar. La mayoría se encontraría en su euforia haciendo esas ocupaciones - golpear y violar- Y así, la euforia llegó a la mente. La euforia es Gene Kelly y Cantando bajo la lluvia, balanceándose en torno a ese farol. Básicamente, es por eso que sólo intuitivamente salió de mi boca”.

Malcom McDowell trabajó en más de 70 películas, de las cuales Si…, O Lucky Man! y La Naranja Mecánica reconoce como las tres películas que lo convirtieron en lo que es: Un actor profesional. No es una estrella ni quiere serlo.
Actualmente tiene 65 años, está casado con Kelley Kuhr y tiene 3 hijos. Luego de 25 años de vivir en Estados Unidos, donde se siente como en casa, regresó a Inglaterra.



Wikipedia La enciclopedia Libre solicita ayuda

Jimmy Wales, el líder de la enciclopedia más popular de internet, solicitó apoyo financiero a los usuarios del sitio para poder afrontar los costos del 2009.

El fundador de la institución sin fines de lucro Wikimedia, institución que dirige a la página de Wikipedia La Enciclopedia Libre, afirmó: “Voy a pedirles que apoyen a Wikipedia con una donación”. Lo expresó en una carta que se publicó en la web oficial de la fundación.

Las razones que dio Wales por las cuales pidió que los usuarios donaran dinero son: para cubrir el aumento de los costes de gestión del tráfico global, para mejorar el software y que las búsquedas sean más fáciles.

En el texto se diferenció a Wikipedia con los otros 50 sitios principales porque “contamos con un pequeño número de empleados remunerados, tan sólo veintitrés”, señaló Wales y remarcó que el núcleo de Wikipedia está impulsado por una comunidad global de más de 150.000 voluntarios.

“Nuestro compromiso consiste en hacer crecer el movimiento del conocimiento libre, en el cual a cada persona del planeta se le concede acceso gratuito a la suma de todo el conocimiento humano; reclutando a nuevos voluntarios, y elaborando estrategias y asociaciones culturales de aprendizaje”, aseveró el fundador de la enciclopedia cibernética que lleva 8 años en la web y que en la actualidad cuenta con más de 11 millones de artículos en 265 idiomas.
Las donaciones se pueden realizar en la página de Wikipedia y la meta es llegar a los 6 millones de dólares; dinero que aseguró Walas son los gastos anuales de la institución. Además hizo referencia a que no ingresa dinero de otra forma porque no hay publicidades en su espacio ni las quiere.

4 dic 2008

Reverdecer

Documental las consecuencias socio-ambientales del monocultivo de soja transgénica en Argentina y Paraguay.

Una mirada crítica a la actualidad, un análisis político de la crisis ambiental inminente, crisis de sentido, de conocimiento… la destrucción que inevitablemente provoca luchas y resistencias. Reverdecer invita a mirar hacia adentro, lo que no se ve a simple vista, lo que interpela la base misma de las sociedades modernas, occidentales, capitalistas: el cambio climático como cambio forzado de paradigma. Tomamos, a partir del caso de Argentina y Paraguay, el eje de lo que está pasando con la tierra, en el campo, lo que provoca la succión permanente de las ciudades en relación con los bienes naturales.
La monocultura se expande en igual proporción que la frontera agrícola de monocultivos transgénicos (como la soja), en base a un devastador “paquete tecnológico” que aniquila toda muestra de diversidad natural y cultural. Productores, intelectuales, empresarios, políticos y científicos autodefinidos como “la Sociedad del Conocimiento” son quienes reciclan esta antigua concepción mecanicista del mundo, donde se pierde no solo la relación con los alimentos como relación con seres vivos, sino todo saber popular ligado a la regeneración de la vida. Asistimos a una época en que predomina un creciente analfabetismo ambiental.
Proponemos un viaje al nudo de los conflictos donde el tejido necesario de la organización campesina y urbana muestra la fragilidad de la trama que sostiene la vida, y nos interpela con un grito urgente pidiendo cambiar el modelo productivo, el modo de vida consumista, dependiente y errante que pone al límite la capacidad de sobrevivencia.
A través de un recorrido por distintos territorios, organizaciones, testimonios y miradas se construye un mapa de relatos, desde diversas realidades, donde se empieza a oír esa voz que surge de alerta y denuncia, y a la vez constituye un llamado a ser parte en la construcción de nuevos modos de vida en armonía con la diversidad y en compromiso con las generaciones que vienen.
Chaya comunicación
El grupo que realizó Reverdecer. História y trayectoria audiovisual
Es un equipo multidisciplinario que se reúne con el fin de generar herramientas de sensibilización y formación para aportar a una mayor comprensión y acción en torno a los conflictos sociales. Eligieron el audiovisual porque permite relacionar las experiencias locales con los procesos globales, a través de un lenguaje que resulta eficaz para diversos ámbitos por su dinámica.Se agruparon en febrero de 2004 para dedicarse a la realización de trabajos gráficas y videos culturales y educativos. En noviembre de 2005 rodaron el primer informe audiovisual “Cumbres 2005”, de 43 minutos, donde se plasmó una lectura de los acontecimientos políticos en la Cumbre de las Américas y la Cumbre de los Pueblos, que se llevaron a cabo en la ciudad de Mar del Plata.En el 2006 realizaron el informe “el papel del Sur”, 45 minutos, donde se analiza el conflicto por la instalación de las pasteras en la ciudad de Fray Bentos (R.O.U.), con la decisión de abordarlo desde la mirada de las organizaciones uruguayas que se oponen al modelo forestal implantado por gobiernos de derecha y con la intención de acercar “las orillas” del Río Uruguay para contrarrestar las olas mediáticas nacionalistas.En el 2007 rodaron y editamos “Reverdecer” y “Vidas Privadas, la esclavitud más antigua del mundo”. Actualmente se encuentran filmando otros materiales que piensan estrenar a fines de 2008.

Más info: http://www.chayar.com.ar/